CÓMO COMENZÓ TODO...

 

Ver a una amiga que se acaba de separar totalmente hundida, abatida… y no saber qué hacer para ayudarla. 

Estar con ella y ya no saber cómo consolarla, cómo limpiar todas y cada una de las heridas que le han hecho.

 

Estar abrazada a ella sin saber qué más puedes hacer que no sea brindarle todo tu amor y compañía en un momento así.

 

Todo estaba nublado alrededor hasta que no sé cómo, mi mirada se paró en un tablón de fotografías que tenía en su casa con fotos con su ya ex pareja.

 

En ese momento tuve la sensación de que ahí, de alguna manera, estaba la solución. 

 

¡Y lo estuvo!

 

Le dije, ¿de verdad quieres seguir teniendo esos recuerdos ahí colgados?

 

Se me ocurrió hacerle unas fotografías íntimas.

 

La animé a que se fuese con una amiga a renovar su lencería.  

 

Que tirase toda la que le recordaba a sus momentos con su ex.

 

Reservé el hotel rápido y le dije:  “te quiero ver en esta dirección en un par de horas”.

 

Y bueno, curiosamente, me hizo caso. Imagino que ella quería salir del bache y confiaba en mí.

 

El hotel que localicé en ese breve tiempo era precioso, una suite de las que invitan a no relajarse en toda la noche. 

 

Llamé a una maquilladora que había colaborado conmigo alguna vez ya y decidí que aquel día, mi amiga, iba a resurgir como el Ave Fénix. 

 

Llegó sin muchas ganas y mirándome con cara de pocos amigos me dijo: ¡estás loco! 

Primero miramos la ropa que había comprado.  Se la probó al más puro estilo Pretty Woman, hasta le puse la misma canción.

 

¡Qué momentazo! 

 

A pesar de todo, poco a poco, la sonrisa volvía a sus labios. 

 

Elegimos el conjunto que utilizaríamos primero, se tapó con una bata que llevaba y Lidia se puso en manos de Lucía. 

 

Cuando terminamos con maquillaje y peluquería… no sé cómo describiros la sensación que me dio verla tan bonita, brillaba ella sola y tenía que enseñarle ese brillo con mi cámara. 

 

De momento opté por ponerla delante del espejo, se veía y no se veía, a pesar del ánimo seguía sin creer que aquello sirviese para algo y obviamente cuando no te quieres ver, no te ves. 

 

Empezamos la sesión de fotos. 

 

No tenía mucha experiencia en este tipo de fotografías pero antes de que llegase había mirado varias, así que la fui guiando, según lo que había observado.

 

Al principio recuerdo que se ponía como vale, me pongo aquí pero ya, pero poco a poco, fue entrando en la sesión, sintiéndose como pez en el agua, sacando esa mirada que es capaz de encandilar a cualquier persona que tienes delante. 

 

Hasta que de pronto las fotos comenzaron a salir sin parar, un poco ella, un poco yo.

 

Aún se apodera de mí esa sensación tan maravillosa que sentí cuando se las enseñé, ella empezó a llorar al verse, no sabía qué decir, no reaccionaba… 

 

Fueron momentos tan intensos y bonitos que solo te sé decir que en aquella habitación entró una mujer abatida, triste, sin sonrisa y de allí salió otra mujer, una mujer con una sonrisa de oreja a oreja y dispuesta a no llorar más veces y a ponerse el mundo por montera. 

Desde aquel día decidí que sólo haría ese tipo de retratos, retratos íntimos. 

Quiero resalzar la figura femenina en todos sus ámbitos y sus estados, quiero ver cómo te valoras, te quieres y te vuelves a ver a ti misma. 

¡Hola!, soy Oscar Insua y como ya has podido leer, mi misión es empoderar a todas las mujeres a que adoren sus cuerpos. 

 

Desde el año 2005 he estado trabajando como fotógrafo profesional, teniendo la suerte de haber vivido en varios países como Estados Unidos, Dinamarca, Portugal y ahora España, donde he podido aprender de todos ellos, de sus gentes y sus culturas. 

A lo largo de este recorrido, he descubierto, que la fotografía íntima es tratar de revelarse. Es mostrarte tú misma de una forma honesta, artística, emocional y sensual. Es demostrarte que, como dueña de tu destino, te sientes cómoda con quién eres y lo celebras con libertad, de una manera abierta.  

Poder hacer este tipo de fotografía es un honor para mí. 

 

La fotografía íntima debe ser ante todo una fotografía que te respeta y dignifica.

Es una oportunidad para sentir que todo trata acerca de ti.

 

Desde nuestro primer encuentro, a través de la duración de la sesión fotográfica y la selección de imágenes, tú eres el centro de atención. Saldrás de tu área de confort hasta encontrarte aún mejor en tu propia piel. 

 

Te verás a ti misma desde otra perspectiva y es una gran oportunidad para que muestres, o para que TE muestres, otro lado de ti. 

 

Y, si algo nos ha caracterizado en estos años de experiencia, es la profesionalidad, el respeto por la persona y el amor por el arte fotográfico.

 

Y ahora qué ¿ te animas a tener tu sesión única?